domingo, 13 de noviembre de 2011

LA MELODIA DEL MAR

Esta semana ha sido increíble, impresionante y definitivamente profunda.

De todos los cumpleaños celebrados el 9 de noviembre, el de este año ha sido por muy lejos: superior
No es la primera vez que viajo a Máncora, siempre he tenido la oportunidad y siempre me he dado  el tiempo para poder visitar las playas del norte del Perú: Órganos, Máncora y Punta Sal… mis favoritas.

Pero esta vez, al tener la intención de coincidir con la fecha de mi cumpleaños, ha sido la decisión más acertada que he tomado. Pues lo hice pensando que era una relación personal e íntima. No sé si pequé de egoísta, pero realmente pensé que era algo que me pertenecía y que solo tenía una oportunidad para hacerlo.
El mar tiene un poder y una magia sobre mi fuertemente indescriptible. El solo hecho de escuchar las olas reventando sobre la orilla, las hojas de las palmeras rozando a favor del viento, la brisa, las aves, hasta el atardecer tiene su propia sinfonía. Tuve la fortuna de dormir con la melodía del mar, que mejor manera de hacerlo y despertar con la misma melodía. ¡Carambas, sorprendente!

Durante mi estadía, encontré lo que estaba buscando. A lo que llaman el ‘contacto’  o  el ‘abre los ojos’. El hecho de sentir que estoy aquí, que estoy presente, que forma parte de algo infinitamente glorioso. Que soy importante y aún tengo mucho por hacer, por aprender, por enseñar, por contemplar, por amar… tengo varias experiencias pendientes por vivir. Que si me lo permites lo haría con toda plenitud.

Para mí, “escaparme” me ha servido para alimentarme, maravillarme y agradecer por toda esta inmensidad. Y me he prometido que siempre voy a regalarme un tiempo para la relación más importante que tengo: conmigo misma.

Así que, aférrate a ese algo que te ayuda a escaparte por unos momentos y olvidar la vida rutinaria que llevamos. Ese algo capaz de transportarte y recordarte quién eres, porque sencillamente a veces lo olvidamos, con tantas cosas que “tenemos por hacer”. Mírate y cree que estas aquí  solo una vez y es tu única oportunidad. Experimenta, vive.

Solo te pido Dios, que no me quites esta sensibilidad y esta intensidad con que puedo vislumbrar todo lo que está alrededor mío, es la mejor manera en que puedo ‘vivir’.

La vida es ahora, no ayer ni mañana. ¡Encuéntrate!



“Amo mi profesión, soy arquitecta y sobre que todo... se volvió en mi pasión”




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