martes, 5 de febrero de 2013

EDAD EMOCIONAL, ¿Cuántos años tienes tu?

Durante estos días he estado dándole vueltas a un mismo asunto... Dale, dale y dale. Es que cuando alguna idea está en mi cabeza es muy difícil desaparecerla.

Soy muy observadora, aunque por mi profesión, muchos esperan que solamente lo sea de las cosas físicas y materiales: construcciones, interiores, espacios públicos, etc. Y sí, también lo soy en ello, más que observadora, diría yo algo crítica como todos lo somos.

Pero también soy muy observadora con las personas. Las acciones, las actitudes, los gestos, el silencio, el tono de voz, las famosas miradas. En algún momento pensé en estudiar psicología, no se sí hubiera sido buena, pero me gusta mucho lo social, me encanta saber el porque de las personalidades, ese misterio que tiene cada uno, descubrir y poder ayudar, o tan sólo escuchar.

Ahora, me intriga y sorprende mucho ver como nuestro ser emocional no va de la mano con nuestro ser cronológico. Donde se supone que al ir creciendo, cumpliendo años, vamos madurando y vamos entendiendo a los demás. Y en ese grupo de LOS DEMAS se encuentran "nuestra gente": padres, hermanos(as), familia entera, amigos, novios(as), esposos(as), compañeros de trabajo. Aquellos que vemos en nuestro día a día, y en aquellos que serán parte de.

Se supone que convivimos con ellos, se supone que los conocemos, sabemos que les gusta, que les pone triste, que les hace enojar, que les calma, que los hace felices. Entonces porqué veo tanto disgusto y pesar. Más que eso, veo esa intención de malestar. Siento que da pereza poder tratar bien a una persona, que no hay voluntad. Que ya nadie cede, que siempre va primero el ganar, estar por encima tal vez. De tener dominio en el terreno.

A veces solemos tratar mejor aún desconocido que a alguien conocido. Lo último no me parece mal, al contrario, es una excelente virtud ser muy cordial y carismático. Sin embargo, porque ya con los años se va perdiendo esa actitud, acaso ya no lo merecen, acaso se convierte en un periodo de caducidad que sólo dura cierto tiempo. Sé que cada quien tiene un punto de vista diferente, tiene una personalidad diferente, actitudes diferentes. Pero eso no quita que podamos entendernos. Debería ser todo lo contrario no creen, somos los únicos seres que podemos expresarnos, decir lo que sentimos, hablar, mirar, sentir. Acaso no es un privilegio.

Insisto mucho en esto, porque sencillamente no lo entiendo. No hablo en general, por suerte tengo a mi alrededor a personas con muy buenas intenciones que siempre me hacen ver que no todo está de cabeza. Personas amigas que me contagian con su acciones y me cambian el día. Personas que agradezco estén conmigo, porque me llenan la vida.

Veo que los niños tienen mucho mejor carácter que los adultos y creo que mayor madurez. Y esto se puede ver cuando por ejemplo a un niño no le agrada algo y lo dice con la única intención de expresarse sin hacer sentir mal a nadie, con toda sinceridad. Mientras que en el caso de un adulto, pues generalmente se dirige a donde más le conviene. Entonces que pasa, acaso la malicia es parte de todo crecimiento natural. Será posible que no se pueda rescatar esa "esencia innata", porque todos nacemos así pero crecemos y nos contagiamos, nos olvidamos muy rápido.

Cuánto costará hacer sentir bien a una persona, ¿mucho? Acaso no vale la pena. Mejor cambio la pregunta, ¿es tan gratificante ver mal a alguien? ¿Eso me hace feliz? No digo que todo sea paz y amor, que todo sea color de rosa. Por la diferencia de caracteres, es inevitable tener alguna discusión o pelea, pero hasta ahí. Para qué seguir agrediendo hasta algunos casos hundir , menospreciar. ¿Quién nos enseño eso y cuándo?

No se porque se me juntaron todas estas preguntas. Pero si me gustaría saber que pasa por sus mentes para poder entender, es más creo que aún sabiendo no lo voy a entender. Porque para mi la vida, se volvió tan sencilla y dentro de esa sencillez tan divertida e increíble que no concibo como existe gente que pueda perder el tiempo.

Para todos los demás, a caminar con una sonrisa que yo lo hago y me va genial. Que todo vale la pena.
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