domingo, 7 de julio de 2013

TUCUME, PIRAMIDES SIN DESCUBRIR




En este semestre del ciclo universitario, he tenido la oportunidad de dar clases nuevamente al Taller III de Arquitectura en la universidad que me formó como profesional.
Así que para tener una variación y motivación en nuestra metodología de enseñanza, planeamos un viaje para nuestros alumnos, que permita una intervención en un lugar donde tenga el privilegio de la naturaleza y mejor aún, de la historia.

Es así que el día sábado 1 junio, visitamos el sitio arqueológico de Túcume ubicado en Lambayeque, norte del Perú a unos 33 km de la cuidad de Chiclayo.

Acostumbrada a viajar por la costa norte del Perú, era la primera vez que visitaba este sitio arqueológico. Con muchas expectativas salimos desde nuestra universidad, en la ciudad de Trujillo, con 50 alumnos y tres docentes incluyéndome.

Nos detuvimos en San Pedro de Lloc a tomar desayuno y relajar la piernas. Continuamos el viaje. Pasando Chiclayo consultamos con el GPS - hay que reconocer que la tecnología es buenísima - para confirmar la ruta y calcular el tiempo restante. Llegamos a Lambayeque y desviamos hacia la carretera a Olmos, y efectivamente, las señales informativas indicaban sobre el sitio arqueológico de Túcume.

A  partir del desvío, pasamos el pueblo de Mochumí y a continuación, llegamos al pueblo de Túcume con el arco de BIENVENIDOS A TUCUME: Valle de las Pirámides. Luego, sin tomar mucho tiempo nos dirigimos hacia el sitio arqueológico y desde el pueblo se percibe una pirámide alejada del sitio arqueológico. Y Luego el panorama se hace más amplio. Una extensión de algarrobos y las tan esperadas pirámides de barro.

El sitio arqueológico esta conformado por 26 pirámides truncas (tipo plataformas), edificios de menor escala, patios, plazas, sistemas de canales ubicados alrededor del cerro El Purgatorio o cerro La Raya. Según las investigaciones, las pirámides eran edificios residenciales y practicaban la agricultura como actividad principal puesto que tenían cerca al río La Leche. Las culturas que ocuparon este lugar fueron: Lambayeque, Chimú e Inca respectivamente.

Al llegar al sitio, coordinamos en visitar el Museo de Sitio, luego subir al cerro El Purgatorio donde se ubica un mirador y se observa todo el sitio arqueológico y el bosque de algarrobos; terminaríamos con la visita de la Huaca Las Balsas. 

Dentro del Museo de Sitio, se encuentran las maquetas representativas de las pirámides, de los murales, réplicas de cerámicas, orfebrería y obviamente el relato de como surgió la cultura. 
Después de ello, nos dirigimos caminando hacia el mirador del cerro El Purgatorio. Camino en algarrobos y dunas por unos 35 minutos aproximadamente. Durante el camino uno observa las pirámides y las excavaciones que están realizando para las investigaciones. Aún no se pueden ingresar a las pirámides, por los estudios que están haciendo, pero el caminar por ese sendero incrementa el sentimiento de asombro y sobretodo el maravillarse con el tesoro que dejan nuestros ancestros. A cada momento me detenía para contemplar tremendo panorama, en más de una oportunidad quedé al final del grupo pero eso no fue ningún problema, realmente cada mirada valía la pena.
Era un buen ejercicio subir al mirador. Peldaños bastante empinados, camino angosto y con una sola parada de descanso antes de llegar a la cima. Desde arriba, se siente lo fuerte del viento y con una vista de 360° uno mira todo el valle La Leche. 
Ahí nos detuvimos con la guía, quien nos terminó de explicar la historia sobre la cultura, sociedad y pirámides. Luego, nos quedamos con los alumnos para reforzar el tema de trabajo. Momentos después, cada uno se identificaría con el lugar, observaría, conectaría e interpretaría de la mejor manera su propuesta de intervención alrededor del lugar.

Con la increíble experiencia del mirador, nos dirigimos hacia la Huaca Las Balsas, donde se observan murales de adobe con representaciones marinos: redes de pescar, aves y olas, también se observa las divisiones de los ambientes de cocina, corrales y habitaciones.

Alrededor de las cuatro de la tarde, algo cansados, fuimos a uno de los restaurantes campestres de la zona para poder almorzar. Después de saciar nuestro apetito, nos dirigimos de regreso a Trujillo. 

Realmente un viaje bastante productivo, para mi experiencia personal y para el de los alumnos. Creo que existen lugares en el norte del Perú que son totalmente impresionantes y que valen la pena dedicarles un tiempo para visitarlos.

Maqueta representativa, Huaca Larga
Con los alumnos en San Pedro de Lloc
En el Museo de Sitio Túcume
Huaca Las Balsas

En la cima con los alumnos
Vista hacia el Cerro Purgatorio
Hacia la cima del Cerro El Purgatorio

En la cima del cerro

Vista hacia la Huaca Larga
Huaca Las Balsas
Vista hacia la Huaca I
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