sábado, 17 de agosto de 2013

MOCHE, HERENCIA VIVA

Tengo el privilegio de haber nacido en Perú y sobretodo en la zona norte, específicamente en la ciudad de Trujillo.

Considerada dentro de la Ruta Moche que comprende principalmente los departamentos de La Libertad y Lambayeque, donde reinaron la cultura Mochica y Chimú. En La Libertad, donde tenemos a Chan Chan, Huaca Arco Iris, Huaca Esmeralda, Huacas del Sol y de la Luna, Complejo Arqueológico El Brujo. En Lambayeque, al Complejo Arqueológico de Túcume, Huaca Rajada - Sipán, Huaca Loro. Solo por nombrar algunos sitios arqueológicos.
Con clima templado, playas cercanas con excelentes olas, comida deliciosa, baile de la marinera, sitios arqueológicos, casonas en el centro histórico, valle, caballos de paso, fiestas patronales; que son algunas de las características e identidades de esta ciudad.
Con todas esas posibilidades, en esta oportunidad me interesa resaltar a Moche, a la Campiña de Moche, donde a la fecha viven los herederos con las costumbres trasmitidas que mantienen vivo su legado.
Hace poco más de un mes, realicé un recorrido por la campiña de Moche donde se ubican restaurantes turísticos, talleres de artesanía, viviendas campestres y principalmente las Huacas del Sol y de la Luna junto con el Museo de Huacas de Moche.

Junto con mis colegas de RUNAFOTO, amantes de la fotografía, empezamos la partida en la casa de Segundo García, personaje artesano reconocido. Muy amablemente nos recibió y nos hizo una demostración de cómo elaboraba sus piezas de cerámica, cómo utilizaba sus instrumentos, sus piezas talladas, sus murales en alto relieve. Su casa es objeto expresivo y vivo de su arte.
Luego tras disparar algunas tomas, nos dirigimos hacia la parte final del camino, donde se encuentra la Huaca del Sol. Y hacia la mano izquierda descubrimos una zona con muchos "detalles" qué fotografiar. Y caminando un poco más allá, nos encontramos a "doña Marce". Esta señora tiene una "ramadita" al aire libre, sobre el mismo suelo natural, con vista directa hacia la Huaca del Sol y por otro lado hacia los cultivos de caña. Tuvo la gentileza de prepararnos el almuerzo, un delicioso cabrito. Su cocina es artesanal, hecha de ladrillo con ollas de barro y un batán. La comida preparada de esta manera es muy gustosa porque hace que los ingredientes condensen mejor su sabor.
Después de haber disfrutado de la comida de doña Marce, nos fuimos hacia la Huaca del Sol. Tomamos otras fotografías más y después nos dirigimos hacia la Huaca de la Luna.
Nuestro traslado hacia la Huaca de la Luna fue muy singular. Nueve personas en un "escarabajo" Volkswagen, ¡para no creerlo!
Nos quedamos en las artesanías. La misma gente de Moche, mantiene una zona de artesanía donde muestran sus trabajos y son expuestos a la venta para los turistas nacionales e internacionales. Ese lugar también era escenario de varias fotografías. Alrededor de las 4 de la tarde decidimos volver a Trujillo.

El domingo pasado, decidimos hacer una segunda visita a Moche, así podíamos capturar escenas cotidianas y de retrato para complementar "miradas". 
Esta vez, el grupo era mayor y decidimos caminar el sendero que lleva hacia las huacas. Camino adoquinado y realmente rico en paisajes, imágenes de la vida cotidiana, expresiones singulares. 
La gente es notablemente accesible. Contactamos con gente mientras estaban en su labor de cultivo, ya sea labrando, arando y cosechando. Con señoras que se encontraban cocinando, una de ellas, la señora María, nos enseño cómo preparaba sus comidas: el cabrito, el pato, el cuy. Nos invitó una rica papa caliente, con eso preparaba el ajiaco para acompañar el cuy frito. 
Más adelante, nos encontramos con Keny. Un cocinero especialista en carnes al cilindro, a la brasa y al palo. Carnes de cerdo, pollo y pato. También nos dió una probada de su talento. Realmente exquisito. 
Pero ya teníamos nuestro rincón reservado en doña Marce con su rico cabrito. Al final nos "envenenó" con unos trozos de jamón directo de la olla. Para chupares los dedos.
Dimos un giro de ruta y nos dirigimos a Moche pueblo, hacia la plaza. Tomamos algunas fotografía en la plaza y sin pensarlo, terminamos comiendo unos picarones.

Con estas dos visitas, conocimos de manera más íntima a Moche. Disfrutamos su comida, su gente, su paisaje, su cultura y tradiciones. Me fascina poder disfrutar de lo propio, de lo nuestro. Me emociona compartir esta experiencia con personas que sintonicen la misma mirada, que descubran la belleza y sobretodo el poder atestiguar y registrar lo que nuestros ojos "miran".

Considero que a pesar de lo años que tengo viviendo aquí, aún me hace falta conocer mucho más a mi ciudad.

Gabriela Bejarano
Huaca del Sol
Gabriela Bejarano
Tallado de Segundo Garcia
Gabriela Bejarano
Batán de doña Marce
Gabriela Bejarano
Chancho al palo de Keny

Gabriela Bejarano
Perro peruano
Gabriela Bejarano
Artesanía, Huaca de la Luna
Gabriela Bejarano
Huaca de la Luna
Gabriela Bejarano
Casa de Segundo García

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