jueves, 16 de octubre de 2014

EL ESPACIO RELIGIOSO

Cuando era estudiante en la universidad, en el curso de Historia de la Arquitectura, era un asunto particular analizar y aprender los diferentes estilos arquitectónicos, que iban desde la arquitectura primitiva, luego por la mesopotámica, egipcia, griega, romana y todas las demás que vinieron a continuación.

Obviamente cada una de ellas tenía una singularidad. Característica propia, que en cada estudio de casos generaba efectos de fascinación. El sólo hecho de imaginar como el espacio iba transformándose a través de los años, era un proceso al que no podía ser indiferente e insensible.

Conforme se avanzaba en la historia, los espacios eran manejados de acuerdo a las características de cada tipo de arquitectura. Pero lo que más llamaba mi interés eran los espacios dedicados al culto, los espacios sagrados, y específicamente porque para mí era una complejidad tremenda poder transmitir sensaciones propias para dicho lugar. Entonces hice un gran esfuerzo para entenderlo, con las teorías, las fotografías y lo que pude alcanzar analizar con la información que tenía. Evidentemente, aún con todo ello, seguía con algo pendiente para lograr descifrarlo, para lograr conectarme y colocarme hipotéticamente como el diseñador.

Esa deuda pendiente, generada por años, tuvo al fin una grata recompensa. Este año conocí los famosos ejemplos de arquitectura, aquellos que años atrás solo pude observar en los libros de historia. Sobretodo aquellos ejemplares de la arquitectura religiosa.

Visité el viejo continente. Y como era de esperar, recorrí los lugares de culto: las basílicas, los baptisterios, las catedrales, las sinagogas y los templos antiguos. Cada uno de ellos con percepciones diferentes de acuerdo a la época, a la cultura, a la ubicación y a la religión.

Los espacios generados para este tipo de arquitectura, han sido diseñados con sumo cuidado en el detalle constructivo, en la ornamentación, en el material, en la iluminación y en la orientación generando una atmósfera peculiar. El pensamiento era tan claro, la idea de transmitir ese sentimiento de respeto y veneración era plasmada directamente en el espacio interior.  Dentro del espacio se percibe que realmente estás en un lugar divino y por lo tanto me sentí más humana que nunca. Y justo ese tipo de emoción, era el que los antiguos arquitectos deseaban concretar.

Quedé impresionada con el sistema constructivo que emplearon. Para cada época, para cada obra arquitectónica era un acto revolucionario de ingeniería. La aplicación de los pilares, de los arcos, de las bóvedas, de las cúpulas, de los ábsides, de los contrafuertes, etc. Forman parte de un estudio y una inteligencia exclusiva.

Quedé impresionada con el manejo de la iluminación natural. Cómo estudiaron tan correctamente las aberturas para permitir el ingreso de la luz, orientadas teniendo en cuenta las coordenadas y la inclinación del sol, regulando la cantidad de luz a transmitir en el espacio y en otros casos direccionándo hacia un punto específico a resaltar.

Quedé impresionada con el empleo del material: piedra, madera, ladrillo, vidrio. Cómo se integraba a la calidad del espacio consiguiendo diferentes tonalidades según la iluminación natural a diferentes horas del día. Cómo fue utilizado el material en vitrales, en el mismo ornamento tallado con las representaciones importantes de cada religión.

Quedé todavía más impresionada con el manejo de los principios de proporción y escala. Tan perfectos que, en las iglesias de estilo gótico en especial, uno realmente siente que es un ser inferior. La altura que presenta es monumental siendo impecable, conteniendo la dimensión exacta.

Con todas estas expresiones de conocimiento sobre el arte y arquitectura, me deja claro que no existe mayor motivación que el mismo hecho de tener esa convicción de que uno realmente ama lo que hace. Y es precisamente eso, los antiguos artistas tenían tal precisión porque dedicaban su vida entera a su única pasión.


Interior Catedral de Toledo
Bóveda, Catedral de Notre Dame
Catedral de Notre Dame
Puerta del Juicio Final, Notre Dame
Catedral de Reims
Nave principal, Catedral de Reims
Catedral de Wurzburgo
Catedral de San Vito, Praga
Cúpula, Iglesia San Nicolás de Praga
Sinagoga Española de Praga




Interior Basílica de San Francisco de Asís
Interior Basílica de San Pedro
Exterior del Panteón














Frontis de Panteón de Agripa, Roma
Cúpula, Panteón
Basílica de San Pedro
Cúpula, Baptisterio de Pisa
Catedral de Aviñón
Templo Expiatorio de la Sagrada Familia
Puerta del Paraiso, Baptisterio Florencia
Cúpula de Brunelleschi.
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