sábado, 18 de julio de 2015

MARAVILLA DEL MUNDO: MACHU PICCHU

He tenido la oportunidad de visitar una Maravilla del Mundo en dos oportunidades.

La primera vez con 15 años, algo rebelde e inmadura, sin embargo sabía lo que me impresionaba. Aún no estaba consciente de lo que iba a presenciar, mientras estaba en el avión esperaba ansiosa mi llegada a la ciudad del Cusco. Sabía de la cultura Inca por el curso de Historia que uno lleva en el colegio, de todo ese gran Imperio que abarcó desde Colombia hasta Chile, de sus orígenes, de sus gobernantes, sus creencias, su organización y todo los demás hechos que los profesores nos relatan.

Recuerdo, que apenas bajé del avión, el inevitable "soroche" se apoderó de mi, el mal de las alturas no perdonó siquiera un minuto para disfrutar de mi llegada. Así que prácticamente el día la pasé demasiado mal, con nauseas, mareos, dolor de cabeza, sin poder respirar bien, es decir un desastre total. Estaba maltrecha. Solo contaba los segundos para poder descansar y dormir porque no soportaba el dolor agudo en mi cabeza.

Al día siguiente, me desperté bastante mejor y desde ese día mi condición iba mejorando cada día más. Mi cuerpo se estaba aclimatando al Cusco y empezaba a disfrutar mi estadía. Hicimos algunos recorridos en la ciudad y alrededores porque después, se venía lo bueno.