miércoles, 17 de febrero de 2016

MI RUTA FAVORITA: EL NORTE DEL PERU

Desde que era chica, durante todos los veranos siempre tenía un viaje esperado: ir hacia el norte del Perú. Enero o Febrero se convirtieron en los meses favoritos del año, no solo porque era la mejor época de verano con un sol increíble que cargaba el ambiente de mucha energía, sino también porque ya sabía que íbamos a viajar, se convirtió en  un "clásico" y yo encantada arreglaba mi maleta, lista y zarpaba.

He viajado tanto con la familia como con los amigos y en ambos casos me la he pasado de maravilla. Desde grupos grandes hasta grupos pequeños, en autos propios, en buses de agencias, rutas directas o haciendo escala pasando por Piura, Sullana o Talara, pero siempre teniendo nuestro destino final: Órganos, Máncora o Punta Sal. 

Cada año recorría más de 600 kilómetros con dirección hacia norte, más cerca al Ecuador, más calor, mejores paisajes y sobretodo mayor tranquilidad porque años atrás ni siquiera había señal en la televisión y la electricidad era solo por algunas horas. Sin embargo eso no importaba, es más ni lo sentíamos porque el solo hecho de estar allí era más que suficiente. Tener al mar frente a uno, sentada en la arena clara super fina bajo una sombrilla, ver y escuchar las olas, comer el pescado fresco todos los días, hacer una fogata en la noche, charlar y reir. Ése era mi verano, todos mis veranos.
  
Por cuestiones del destino, dejé de ir por aquellos lugares hace como cinco años aproximadamente, pero siempre aproveché en ir a la playa de mi ciudad y las de alrededor, aprendiendo a surfear y haciendo nuevos amigos, que hasta hoy conservo.

Pero este año, el "clásico" se repitió, esta vez con la familia completa. El punto de encuentro fue Piura y luego la ruta seguía por tres horas por carretera en una van. Sin dudarlo, ocupé el asiento delantero porque quería volver a ver los paisajes que tenía grabados en la retina, y mientras avanzábamos reconocía cada pueblo, las zonas verdes, las zonas áridas, los ascensos y descensos de la carretera, los peajes, los "points" donde hacíamos las paradas, los ingresos y salidas de las ciudades, las curvas cerradas antes de llegar a Órganos. Disfruté mucho esas tres horas de viaje, mirando en primera fila tremendos paisajes, hasta que por fin llegamos a Punta Sal.

Una semana de playa, algunos días con mucho calor y un rico sol, otros días nublados, otros con lluvia, cada día diferente. Y como siempre solía hacer, esperar a ver el atardecer ¡Genial! a todos he dicho que uno de los mejores que he visto son esos, los del norte de mi país, solo que en estos días fueron regalos contados, porque Febrero siempre ha sido época de muchas lluvias y la tarde se pone nublado, pero siempre con mucho calor.

He tenido la oportunidad de ir a playas fuera de mi país y no es por nada, pero las playas del norte del Perú son unas de las mejores que he visitado y disfrutado, el agua tibia y clara, buenas olas para los que deseen hacer algún deporte, la arena fina, la brisa refrescante, la atmósfera... Creo que todo peruano ansía siempre estar allí en verano, la vida es más relajada.

Seguro que volveré para el próximo año o antes.








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