miércoles, 25 de enero de 2017

MI ENCUENTRO EN CUBA: LA HABANA

Uno de los viajes que más esperaba era el de Cuba y después de varios meses de postergación finalmente la oportunidad se dio. Esta vez fue junto a mi compañera de ruta, ella chilena y yo peruana, una combinación extraña para muchos pero realmente si funciona.

La idea era visitar La Habana y también las provincias. Ambas queríamos involucrarnos con la realidad del país y decidimos hospedarnos en casas y no en hoteles. Fue una decisión bastante acertada porque conversamos de varios temas con las dueñas de casa. 

Nuestros primeros días fueron en La Habana y en esta parte solo contaré aquellos días en la capital y mi impresión sobre ella.

Nos quedamos en el mismo corazón de la ciudad, La Habana Vieja, donde se encuentran casi todos los lugares más importantes que visitar en la ciudad. Nuestra casa estaba a unas cuadras de la Plaza Vieja. Caminamos casi toda la zona, las calles son estrechas muy parecidas a las de Roma y en su mayoría solo peatonales. Es el punto principal de la arquitectura de la época colonial sin embargo, las edificaciones se encuentran bastantes deterioradas y en algunos casos, abandonadas donde se mantienen solo las fachadas. Los que si se encuentran en buen estado son los edificios emblemáticos, hoteles reconocidos y los edificios que se encuentran alrededor de las plazas principales.






Es sorprendente cómo mantienen en circulación los autos clásicos desde un Ford hasta un Chevrolet, incluso encuentras los famosos Ladas. Estos autos no sólo se usan para el turismo a través de paseos por la ciudad, sino que también se usan como taxis, colectivos y otros de uso particular. El problema es que son autos muy antiguos y generan grandes cantidades en emisiones de gases (la mayoría) y tomando en cuenta el número, es bastante nocivo.

Otros medios de transporte son las guaguas, es decir los buses, los cocotaxis muy parecidos a nuestras mototaxis pero de forma circular, las bicitaxis y hasta horse-taxi o coches en caballos. Todos ellos circulando al mismo tiempo. Así que existe transporte para todos los gustos, incluso se puede ir en bicicleta.

Para el transporte en el interior del país funcionan los ómnibuses nacionales donde solo los cubanos pueden usarlos y para los extranjeros, tienen los buses de víazul que van por rutas parando en cada ciudad. También funcionan los trenes que van hacia las capitales de las provincias. 



La Habana Vieja se caracteriza por el movimiento de sus actividades desde temprano hasta altas horas de la noche. Se concentran restaurantes con mesas en las calles, tiendas, mercados, bares famosos como El Floridita y La Bodeguita del Medio, ferias artesanales, librerías y galerías de arte. Estos últimos en gran cantidad y me agradó presenciar distintas expresiones del arte cubano, realmente existe mucho talento.

Obviamente fuimos a unos de esos bares, El Floridita, el bar donde frecuentaba Ernest Hemingway y es famoso por ser "la cuna del daiquirí", así que teníamos que probarlo y dar fe ante tanta ovación. Y efectivamente, probamos la especialidad de la casa y para mi estuvo bastante bueno, y por supuesto el ambiente también, con música en vivo, con una cantante que tenía una voz impresionante, potente, característico de los cubanos. Nos gustó tanto que volvimos y nos despedimos de la última noche en Cuba con un daiquirí en mano.




Los cubanos son gente muy alegre. Ríen mucho, les gusta conversar, cantar, bailar, en realidad pasarla bastante bien. Conversamos con las dueñas de casa, eso valoro mucho en este viaje porque tuve una cercanía con la realidad, escuchar su propia opinión y sus sentimientos sobre la situación de su país, las dificultades que presentan y cómo cada uno afronta las limitaciones buscando la manera de seguir "sobreviviendo" porque el estado realmente no cubre todos los gastos necesarios para el hogar. El sueldo es de 20 dólares y el más alto, de los médicos, de 60 dólares. Esto es imposible que pueda alcanzar para un mes. ¡Si! reciben educación y salud gratuita en todos los niveles, sin embargo eso debe ir de la mano con la alimentación y el vestir. Tienen una libreta de racionamiento donde incluye productos que pueden canjear en el mercado como arroz, huevos, leche, aceite, pan y los alimentos básicos pero la cantidad no es suficiente para las familias y a ello hay que añadirle las largas colas que realizan para poder adquirirlos.



Todos tienen historias que contar. Diana, Maydolys, la señora Isabel y su hija, el señor taxista, el señor de la bicitaxi, la señora que trabaja en el museo incluso hasta el mesero. Todos ellos nos compartieron su historia, algunos están de acuerdo con el sistema, otros no. Lo cierto es que tocar el tema de Fidel Castro y su gobierno es delicado, algunos apoyan sus estrategias y su manera de haber gobernado Cuba, sin embargo el aplicó rotundamente la frase "el fin justifica los medios" y encabezó la revolución y destruyó el dominio yanqui en tierras cubanas bajo sus propios principios. El costo ha sido bastante alto y las consecuencias las siguen pagando el pueblo cubano. Por las calles vi varios letreros con el rostro de Fidel Castro que decían "La historia me absolverá", haciendo referencia al Movimiento del 26 de Julio.

En el Museo de la Revolución, antes el palacio de gobierno, se exhibe toda la historia de Cuba, antes y después de la revolución, y uno empieza a entender su importancia y por qué los cubanos mantienen ese sentimiento. Mencionan las intervenciones de los comandantes Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos, también guerrilleros de la revolución.





Dos cosas que no me gustaron de la capital: La Habana Vieja es una zona maravillosa, llena de historia, de espíritu, de fiesta, de gente, de arte, de arquitectura, sin embargo existe abundante basura en las calles sobre todo se concentra más mientras uno se va alejando de las plazas. La población aprendió a vivir así pero estas condiciones pone en riesgo la salud, en especial la de los niños que suelen jugar en las calles y desmerece la imagen de la ciudad. Y la segunda, algunos cubanos se han vuelto personas muy acosadoras sobre todo si uno es extranjero. Se encuentran en las calles, se acercan todo el tiempo preguntando y proponiéndote sin siquiera uno haber preguntado antes. Conforme pasaron los días, aprendí a dejar pasar los comentarios. Pienso que esa actitud es producto de la "sobrevivencia". Muy a pesar de esto, me sentí segura por las calles, incluso caminando por las noches.

En cada uno de mis viajes aprendo algo nuevo, pero esta vez lo que aprendí fue distinto. Me reí, me sorprendí así como también me conmoví, me molesté y me indigné. Tuve muchos sentimientos contradictorios en un solo día. Valoré lo que tengo y decidí esforzarme más en crear conciencia y en aportar lo que esté a mi alcance.

Así es como me di cuenta que siempre nos quejamos de la realidad de nuestro país y sin embargo en otros países la situación se pone peor. A pesar de ello, la gente sigue esforzándose, trabajando el doble y en algunos casos más para mantener a sus familia y siempre con los mejores ánimos, alegres.

Cuba será un país difícil de olvidar, como me dijeron alguna vez, a Cuba la quieres o no, no existe sentimiento intermedio. En mi caso, la quiero.


Esta foto me la tomó mi compañera de ruta y me encanta.
Interior del Museo de la Revolución
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